jueves, 15 de septiembre de 2016

Desde el asfalto
De las intenciones ocultas en el Acuerdo Farc-Santos

AnaMercedes Gómez-Martínez

El “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” tiene muchas particularidades que algunas personas pueden pensar que carecen de importancia o que son un gran reconocimiento, sobre todo, a la mujer, y respeto a la comunidad LGTBI.

Pues su significado debería preocuparnos a todos porque detrás hay una ideología y una campaña que empezó en el Siglo XX y ha tenido el impulso de la ONU y de fundaciones muy poderosas.

El documento Farc-Santos menciona siete veces la “identidad de género”, 185 veces a las mujeres y 4 veces a la comunidad LGTBI.

En la segunda mitad del Siglo XX, hubo sectores herederos de las teorías de Malthus quien temía que no habría recursos para alimentar a tanta gente, si la población seguía creciendo al ritmo que iba. Que había que frenar la reproducción humana con métodos anticonceptivos.

El feminismo liberal anglo-americano protestante promovió y sigue promoviendo el papel de la mujer en el contexto político y social. No me opongo a esto. Sino al cuándo. Porque la madre debe estar en el hogar cuando sus hijos son infantes. La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. En ella se aprenden los valores que han de acompañar al ser humano durante toda su vida.

Pero hay otro feminismo socialista: el francés y el alemán que acomoda la lucha de clases de Marx a la lucha entre hombres y mujeres. Que dice que la mujer no es propiedad privada, que es oprimida por los hombres. Que, entonces, la mujer debe estar convencida de que es igual al hombre.

Olvidan lo diferentes que son la sicología masculina y femenina. Somos distintas. Eso lo dicen la sicología y la siquiatría serias.

Estos sectores herederos, ya mencionados, buscaron otra solución: promover las relaciones sexuales no reproductivas a través del homosexualismo y el lesbianismo. Eliminar a los adultos mayores que “sólo generan problemas y exigen cuidados que cuestan dinero”. ¿Cómo? Con la eutanasia. Y promover el aborto.

Quienes tenemos más años recordamos los movimientos feministas que buscaban la igualdad de la mujer con el hombre: igual o mejor educación, que salieran a trabajar y se sintieran mal si optaban por quedarse en la casa y cuidar de sus hijos en los momentos fundamentales: de cero a siete u ocho años, cuando se forma la personalidad.

Pero la ideología de género “avanzó” y hubo y hay multinacionales y fundaciones que promueven el sexo como placer solamente. De ahí la promoción de leyes que permiten la interrupción del embarazo.

De esto sabe mucho Cuba en donde la mujer puede abortar en cualquier momento, aunque el bebé ya pueda vivir fuera del vientre materno.

También lo saben las Farc que han vuelto a las niñas objeto de satisfacción sexual y luego les impiden tener al niño que está en su vientre.

No puedo dejar de recordar las cartillas del Ministerio de Educación en donde se habla de tres modelos de familia y también que los niños no nacen hombre o mujer sino que se hacen lo uno o lo otro y hay que respetar que se vistan como quieran.

Me preguntó: ¿Por qué la Iglesia Católica y otras iglesias no han protestado frente a esto?
El ahora San Juan Pablo II se dio cuenta del problema y dijo que el valor fundamental es la vida. ¿Por qué la Iglesia Católica no protesta cuando abiertamente se habla de ella como traba al hedonismo?

¿Por qué nuestra Iglesia no se pronuncia cuando se oye que la ética no es una sino que se adapta a los tiempos?

¿Por qué no ha protestado cuando se fomenta la unión libre, el no al matrimonio y se habla de la maternidad como algo vergonzoso?

¿Qué le pasa a nuestra comunidad que basa el éxito en tener más cosas y rápidamente y no en el ser y su dignidad intrínseca?

¿Dónde está la campaña para evitar que haya sitios de aborto, sitios para deshacerse del bebé defectuoso?

Es bueno saber que las fundaciones dan cuatro y medio millones de dólares, creo que al año, en anticonceptivos y enseñan a los profesores -que no maestros- a distribuirlos.
Que donan máquinas para abortos que destruyen a las criaturas y las usan para producir cosméticos.

En la reunión de El Cairo en 1998 se estableció el aborto como derecho. Acordémonos que el bebé en el vientre materno es un ser distinto a ella, como una orquídea en un árbol. Que está en el vientre mientras se madura para poder nacer.

En 1998 se establecieron los derechos humanos sobre la salud sexual y reproductiva.
En la reunión de Beijing se consideraron negativos el matrimonio, la familia y la maternidad.
Luego, México, Colombia y Argentina definieron la libre orientación sexual.

¿Los medios de comunicación no se han dado cuenta de que los utilizan para promover estas teorías de identidad de género?

A propósito: en ninguna de las 297 páginas del Acuerdo Farc-Santos se menciona la palabra Dios. ¿No es esto indicativo de algo anormal y excluyente?

¿Quiénes nos uniremos para buscar la paz pero sin entregar todo el poder a las Farc, que incluyen las 297 páginas en el bloque de constitucionalidad y lo blindan depositando un ejemplar en la sede de Berna, Suiza, aduciendo que para hacerlo se basan en los Protocolos adicionales a los Acuerdos de Ginebra que se refieren a delitos de lesa humanidad y violatorios del Derecho Internacional Humanitario, DIH, que supuestamente los cobija?

¿Cuándo caeremos en cuenta de que todo lo anterior es parte del blindaje para que sus delitos sean amnistiables e indultables?

Nota: Los datos acá incluidos sobre la ONU, las fundaciones y la identidad de género se basan en dos conferencias:

1.            Don Alberto Bárcena Pérez, profesor de la Universidad CEU San Pablo de Madrid España.

2.            La Señora Amparo Medina, ecuatoriana. Ex funcionaria del Fondo de Población de la ONU. Actualmente es presidenta de la Red Pro Vida en Ecuador.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Desde el asfalto
Lloro y oro por los colombianitos de hoy y de mañana

AnaMercedes Gómez-Martínez


Suspendí la lectura de las 297 páginas del acuerdo firmado por los delegados de las Farc y del Gobierno en una ceremonia, por supuesto, en La Habana, para hablar del futuro de los niños colombianos de hoy y de mañana.

Obvio que me referiré a los menores reclutados por este grupo narcoterrorista. Pero mi preocupación abarca, hago énfasis, a todos los niños colombianos nacidos y por nacer.

No veo claro el futuro de ninguna de las personas de buena voluntad que quieren la paz, pero NO la paz que firmaron en Cuba. Menos, entonces, de los menores de edad.

No puedo olvidar el caso de una niña que el régimen comunista retuvo en Hungría cuando la URSS invadió a ese país y no la dejaron salir al exilio con su papá y su mamá.

Esa niña creció sin el calor del hogar en una especie de hospicio. La dejaron reunir con sus padres cuando ya iba a empezar quinto de bachillerato, lo que ahora llaman décimo en Colombia.

Con una inteligencia brillante, terminó secundaria e hizo dos carreras. Pero nunca nadie logró quitarle unos miedos que la han acompañado siempre, aún ahora que es adulta mayor.

Recordándola a ella, amiga, siempre amiga, pienso en qué será de los colombianitos “educados” por las Farc si llegan al poder.

¿Qué principios morales y éticos les inculcarán? ¿Los iniciarán en la droga por aquello del “libre desarrollo de la personalidad”?

¿Qué Historia de Colombia les enseñarán? No hay que pensar mucho para saber que será una historia acomodada a lo que buscan las Farc, un adoctrinamiento total.

¿Qué ciencia política aprenderán? Seguramente la que se acomode al Manifiesto Comunista, un ideal de Marx que resultó ser un fiasco. Baste analizar lo que fue la Unión Soviética, lo que es Cuba y lo que son todos los países que siguen los postulados del Foro de Sao Paulo y que se ha materializado en el Castrochavismo, mal llamado Socialismo del Siglo XXI.

Si Marx viviera hoy, muy seguramente habría reconocido que su utopía ha sido un fracaso allí donde se intenta imponer. Pensemos en Corea del Norte, en la China, además de nuestros vecinos.

Pero algo más me hace preocupar por la infancia de hoy y de mañana: Las cartillas del Ministerio de Educación Nacional y sus atrevidos avances en educación sexual. Respeto a la comunidad Lgtbi, pero creo que es un abuso de poder promoverla. El orden natural dice que una familia está compuesta por un hombre y una mujer, los padres; y los hijos que conciban. Estos han de ser educados por los padres primordialmente, y por el colegio que estos elijan y concuerde con sus principios éticos.

Más me duele saber que esta campaña para que haya muchas personas LGTBI tiene el respaldo de montones de multinacionales que siguen una filosofía, según la cual, así se controla el crecimiento de la población mundial. Pero no queda ahí: también promueven el aborto y la eutanasia. Los adultos mayores, según dicha filosofía, cuestan mucho a los Estados y la sociedad, y lo mejor es aplicarles una inyección letal o provocarles un infarto. 

¡Hasta dónde hemos llegado! Así es y esto que digo no me lo inventé. Está documentado.
Ahora entro a hablar de los menores reclutados por las Farc. No hablo de los otros grupos ilegales, porque con ellos todavía no se ha firmado documento alguno.

Reconozco que sentí un profundo dolor al oír la risa del expresidente César Gaviria al reconocer que el documento habanero de 297 páginas no incluía nada sobre los menores en las filas farianas. ¿Habría reído igual si sus hijos Simón y María Paz estuvieran en las filas guerrilleras y hubieran sido incorporados desde su preadolescencia? Seguro que no. ¿Dónde están su humanismo y solidaridad, expresidente Gaviria?

Porque todos sabemos que los niños son arrancados de sus hogares campesinos por las Farc. Que sus padres nada pueden hacer ante la amenaza de un fusil. Y que estos niños tampoco pueden huir porque corren un alto riesgo de ser asesinados.

También sabemos que son puestos como carne de cañón a la vanguardia de las cuadrillas. Que son entrenados para matar, aún a sus compañeritos.

Y algo peor: las niñas son usadas como juguete sexual de los guerrilleros. Que las violan, a veces masivamente. Que son escogidas por los comandantes como sus compañeras permanentes. ¿No es esto esclavitud?

Pero, además, son obligadas a abortar, si resultan embarazadas, en las condiciones más tristes y peligrosas, en donde no hay asepsia y o mueren o quedan en grave peligro de morir.

Si no mueren, siempre tendrán la tristeza de nunca haber podido arrullar al niño que palpitaba en su vientre. El instinto materno es tan fuerte, que una mujer prefiere tener un hijo aunque no sepa quién es su padre, a deshacerse de él.

Recuerdo un valiente video de una joven norteamericana que, arrepentida de haber abortado, tuvo el valor de alertar que Planned Parenthood es una red de clínicas de aborto de Estados Unidos, en donde les hacen un intento de lavado de cerebro para que se deshagan de su bebé, diciéndoles que es un simple costal de huesos y cosas por el estilo. Así se someten a una potente aspiradora que les succiona el bebé hecho pedazos. Eso sí. Ellas no ven este macabro ritual.

Pensemos cómo quedará la salud mental de las niñas de las Farc. Y cómo quedará la de los niños, obligados a matar. ¿Cómo quedará su concepto del valor de la vida propia y ajena? ¿Cuál será su idea del respeto al ser humano?
Además, seguramente son obligados a hacer los oficios más duros para complacer a sus jefes.

¿Cuál será su concepto de autoridad? ¿Y su concepto de moral y de ética?
Colombianos: pensemos en los niños de hoy y de mañana, si las Farc llegan al poder. Y pensemos especialmente en todos los niños, de ambos sexos, que han sido reclutados a la fuerza.

Hagamos un movimiento para que se acabe esta moderna esclavitud y la distorsión de lo que debe ser la educación en Colombia.


Por esto y por mucho más votaré NO en el plebiscito, cuya pregunta amañada la adoptó el presidente Santos porque él puede hacer lo que le venga en gana. Pobre país cuyo presidente no sabe que por encima de él están las leyes y la Constitución.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Desde el asfalto

Criminales al poder, inocentes a la cárcel
AnaMercedes Gómez-Martínez

Duele en el alma que Andrés Felipe Arias Leiva sea extraditado a Colombia para seguir pagando una cárcel injusta, como fruto de una acción que se percibe netamente politiquera, cuyo objetivo sería frenarle su estelar carrera política.

Tengo que decir que fui una especie de “trompo pagador” para revivir, en enero de 2010, el tema de Andrés Felipe Arias y de quien lo apoyaba, lo apoya y lo apoyará, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez.

Como de costumbre, este país se desconecta entre diciembre y mediados de enero. Y hubo quienes lo volvieron a conectar para sacar del ruedo político a un presidenciable, precisamente, Andrés Felipe Arias. Esa es mi hipótesis.

Pero devolvámonos a fines de noviembre o principios de diciembre de 2009. Hubo un debate en el Senado contra el entonces ministro de Agricultura, Andrés Fernández, por el tema Agro Ingreso Seguro, AIS. La defensa del ministro Fernández fue brillante.

Yo seguí de principio a fin dicho debate para poder editorializar al respecto. Tomé notas y escribí un Editorial para El Colombiano, diciendo con argumentos, valga la redundancia, que el Ministro había estado brillante y que muchos colombianos del asfalto habíamos quedado ilustrados y tranquilos.

El escándalo había surgido cuando Arias era Ministro y se descubrió que la familia costeña Dávila Abondano había dividido un predio, creo que de más o menos cien hectáreas, en cien partes, porque así recibirían más dinero de AIS, que si pedían un solo crédito por la totalidad de su tierra.

Se comprobó que el ministro Arias no conocía a los Dávila, quienes tuvieron que devolver el dinero. Es bueno recordar que AIS venía de tiempo atrás, que recibía el visto bueno del IICA, un organismo de la OEA que supervisaba las gestiones. También es bueno que se sepa que el gran porcentaje de los créditos otorgados fue a pequeños agricultores para que tecnificaran sus parcelas y las hicieran más productivas. Y que había acompañamiento.

En ese tiempo: fines de noviembre o principios de diciembre, yo recibí una llamada de la periodista de Semana María Teresa Ronderos. Ella me dijo que, haciendo pesquisas, en la lista de beneficiarios de AIS figuraba una Ana Mercedes Gómez, que si era yo.

Le contesté que yo tenía un crédito de 80 millones con el Banco Agrario para un pequeño invernadero de un follaje llamado ruscus. Que yo NO creía que eso hiciera parte de AIS. Le di el número del crédito y los datos sobre intereses mensuales y amortización semestral a capital.

Me contestó que no valía la pena. No agregó nada. Le dije que, ante cualquier duda, me llamara. Nunca lo hizo.

Salí de vacaciones y ¡oh sorpresa! A mediados de enero cuando regresé, Daniel Coronell me había dedicado su columna de la revista Semana. Decía, palabra más, palabra menos, que yo había faltado a la Ética Periodística porque, al escribir el Editorial, dos meses antes, he debido decir que yo era beneficiaria de AIS. En ese momento me enteré que los créditos del Banco Agrario habían sido englobados en AIS.

Ya se imaginarán el escándalo en los medios radiales bogotanos. Todavía hoy hay quien cree que yo tuve un gigante subsidio y no un pequeño crédito subsidiado.

Le contesté a Coronell. Pero yo me preguntaba. ¿Cuáles son las motivaciones subyacentes que tuvo este columnista? Creo que las descubrí y repito lo dicho al principio de este texto: Quizá necesitaban hacerles un escándalo al presidente Uribe y al presidenciable, Arias Leiva, y yo fui el instrumento de visibilización.

Vino todo el montaje contra Andrés Felipe Arias quien se defendió muy bien ante la Justicia. Pero esta falló en su contra y lo condenó a 17 años de cárcel. Estuvo en la Escuela de Carabineros porque le negaron el beneficio de casa por cárcel por “ser un peligro para la sociedad”.

Su esposa tuvo que trabajar para sostener el hogar, dejando en casa a sus dos pequeños hijos. A ella también le hicieron escándalo. Pero se dieron las cosas y la familia entera pudo irse a Estados Unidos, como perseguida política. Allá le dieron permiso de trabajo.

Pero hoy, miércoles 24 de agosto, fue capturado al amanecer y parece que será extraditado a su adorado país, para seguir en la cárcel.

Cómo duele ver que los jefes guerrilleros de las Farc seguramente no pagarán cárcel por sus delitos de lesa humanidad y violatorios del Derecho internacional Humanitario, DIH. En cambio, Andrés Felipe Arias sí estará en la cárcel. Seguramente nuestra injusta justicia repetirá que “es un peligro para la sociedad”.

Cómo duele saber que el mayor cartel de cocaína del mundo llegará al Congreso de la República de Colombia, mientras Andrés Felipe Arias, encarcelado, no podrá llegar a ningún cargo público, durante 16 años.

Cómo duele observar ciertos comportamientos que se perciben contradictorios del gobierno de Estados Unidos. ¿Ya no les importa la cocaína que envenena a millones de sus nacionales? ¿Tampoco, que Colombia haya vuelto a ser un mar de coca, porque Santos les da gusto a las Farc y otros grupos ilegales? ¿No les importa la injusticia contra Andrés Felipe Arias? ¿O los tienen silenciados?

¿Qué se hicieron Myles Frechette, Anne Paterson, William Woods y William Brownfield, ex embajadores de Estados Unidos en Colombia? ¿Dónde está esa maravillosa Secretaria de Estado que vino a analizar nuestra situación, Madeleine Albright? ¿Qué pensarán George W. Bush y Bill Clinton que tanto apoyaron el Plan Colombia?

Siempre hemos sabido que la prioridad de Estados Unidos es Israel. Pero en los gobiernos de Andrés Pastrana y Álvaro Uribe hubo un gran apoyo a Colombia. ¿Por qué ahora no? ¿Por qué el Departamento de Estado parece no apoyar a Arias Leiva?

¿Acaso no se dan cuenta de que Colombia es la joya de la corona del castrochavismo y que, convertida al comunismo, este hemisferio será un peligro mayor para los estadounidenses que en la época de John F. Kennedy quien lanzó el programa Alianza para el Progreso para salvarnos del comunismo soviético-cubano y salvar a su propio país?
¿Tendrá esto que ver con el futuro próximo de Simón Trinidad, a quien las Farc quieren imponer como veedor de la dejación de armas del grupo al que ha pertenecido por años? Pero como él está en una cárcel estadounidense, ¿habrá una negociación para dejarlo volver a su terruño y así las Farc ver cumplido su sueño de poner a un “ratón más a cuidar el queso”?

Me solidarizo con Andrés Felipe Arias y toda su familia. Me preocupo por otros colombianos que quedan en una cuerda floja en Estados Unidos y otros países.

Siento perplejidad por la candidez y el romanticismo internacional frente a Colombia. Definitivamente volvimos a ser “el patio de atrás” y una insignificante “república bananera”, que les importa a muy pocos en todas las latitudes, incluido nuestro amado terruño.

Por esto y mucho más votaré NO en el plebiscito.     

miércoles, 10 de agosto de 2016

Desde el Asfalto
Sodombia o Colombiamorra
AnaMercedes Gómez-Martínez

Una cosa es aceptar y respetar a los miembros de la comunidad Lgtbi y otra, muy distinta, promover el lesbianismo, los gays, los transexuales, los bisexuales e intersexuales.

Una cosa es procurar que no se les ofenda ni discrimine en ningún sitio, ningún escenario, incluidos los colegios, y otra, muy distinta, es que se puedan expresar sus afectos, uno al otro, en lugares públicos.

Llámenme pasada de moda, pacata o lo que quieran, pero creo que las manifestaciones eróticas tanto de heterosexuales como de miembros de la comunidad Lgtbi, no deben hacerse en lugares públicos, por donde pasan niños, jóvenes, adultos mayores y ancianos.

Hay sitios para estas manifestaciones de la intimidad, manifestaciones que en lugares públicos pueden escandalizar o, por lo menos, hacer sentir incómodos a los transeúntes.

Acepto a las comunidades Lgtbi. Tengo amigos, personas cercanas, que siguen una u otra de estas tendencias. Los visito o me visitan, pero jamás he visto en sus casas o en la mía, manifestaciones de erotismo. Sé que comparten conmigo que hay un lugar para cada cosa, y cada cosa en su lugar.

Por todo esto no estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dice la cartilla del Ministerio de Educación Nacional. Hay otras que entiendo y acepto, como evitar el bullying o matoneo. Estas personas merecen respeto, son seres humanos y sienten, como el resto de los mortales. Leí toda la cartilla. Son 99 páginas.

Pero no comparto muchas otras cosas. Mencionaré unas pocas para no hacerme tan extensa como la cartilla.

Dicha cartilla se apoya en una ideología que considero errada: que los niños y las niñas nacen sin sexo y que pueden escoger ser lo que quieran.

Los bebés, en su gran mayoría, nacen con su sexualidad bien definida: masculina,(cromosomas xy), o femenina,(cromosomas xx). Pero, además, se diferencian en sus rasgos externos, y no me refiero a sus órganos sexuales únicamente. Los hombrecitos son generalmente más grandes, tienen movimientos más bruscos porque nacen con más fuerza, se les ve su cara muy masculina. Las niñas son más pequeñas, tienen menos fuerza y rasgos muy femeninos en su cara.  

Pues, basada en la ideología que mencioné, la cartilla dice que los colegios deben permitirles a los niños y a las niñas vestirse como quieran. Que las instituciones educativas deben tener pantalones y faldas dentro de sus uniformes y que los niños pueden ir de falda y las niñas, de pantalones.

Que aquellos planteles que tengan en sus estatutos la frase: “la preservación de la moral y/o las buenas costumbres”, deben ajustar el manual porque “frases como estas dan lugar a interpretaciones y acciones que pueden llevar a la vulneración de derechos en el marco de construcciones socioculturales que han considerado un atentado contra “las buenas costumbres” las OS. e IG. no normativas”. (OS. significa Orientaciones Sexuales; IG. significa Identidades de Género, ambas, no hegemónicas en la escuela).

El Manual también pide que la comunidad educativa reconozca la construcción identitaria(sic) y nombren al estudiante como él o ella se esté reconociendo.

También pide promover el desarrollo anual de una semana de reconocimiento y la promoción de los derechos sexuales y reproductivos, DONDE LA VISIBILIDAD DE LAS OS. E IG. NO HEGEMÓNICAS SEAN UN CENTRO IMPORTANTE. (Las mayúsculas son mías). Para mí esto significa dar relevancia, promover, las opciones distintas a la heterosexualidad.

También pide que en las bibliotecas haya material pedagógico al respecto, en todo tiempo y para todas las edades, incluidos profesores.

Considera como factores de riesgo, entre otros:

1). que los contenidos trabajados en las aulas legitiman de manera exclusiva las relaciones afectivas o configuraciones familiares heterosexuales.

2). Que las madres, padres o tutores(as) centran su ejercicio de la maternidad o paternidad en la reproducción de modelos de comportamiento.
Para no cansar más sólo pongo una pregunta de un test que deben contestar los colegios:

“¿Se desarrollan acciones para promover nuevos modelos de masculinidad y feminidad?”.

Como les dije, esto es apenas un mínimo del contenido de la cartilla del Ministerio de Educación de Colombia.

Estoy de acuerdo con la promoción de los Derechos Humanos, pero, ¿acaso no es un derecho que un centro educativo tenga la orientación ideológica que la ética de sus fundadores plasmó en el acta de fundación?

Y ¿acaso no es un derecho que los padres de familia escojan el colegio más acorde con sus principios éticos y la formación que quieren para sus hijos?

Aterra que estos postulados tan de “avanzada” que tiene el manual sean promovidos por la UNICEF y la UNESCO, organismos de la ONU dedicados a la educación, la ciencia, la cultura y la infancia.

Es bueno saber que los miles de millones de dólares y euros que sostienen esta ideología vienen de multinacionales muy conocidas. Ver en Internet:
Taringa.net. Ahí hay un artículo que se titula: “Quién financia al movimiento gay”.

Y como en Colombia todo nos llega a destiempo, en el portal: noticiacristiana.com dice, en un artículo del 15 de julio de 2016: “ESTRASBURGO, FRANCIA.- Por unanimidad, el tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo estableció textualmente que “no existe el derecho al matrimonio homosexual”. “Los 47 jueces, de los 47 países del Consejo de Europa, que integran el pleno del Tribunal de Estrasburgo, (el tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo), ha dictado una sentencia de enorme relevancia, la cual fue y es sorprendentemente silenciada por el progresismo informativo y su zona de influencia”.(…)

“En cuanto al principio de no discriminación, el Tribunal también añadió que no hay tal discriminación dado que “los Estados son libres de reservar el matrimonio únicamente a parejas heterosexuales”. Sin embargo, la cartilla adoptada por el Ministerio de Educación colombiano menciona los tres tipos de matrimonio que hay en Colombia: Hombre con hombre; Mujer con mujer; y Hombre con mujer. Hay dibujos y en la mitad de cada pareja hay niños.

Una vez más, según mi criterio, Colombia va en contravía. Acepto que haya los efectos económicos y civiles para parejas del mismo sexo. Pero no acepto que a estas uniones se les llame matrimonio. Y en esto parece que coincido con el Tribunal de Derechos Humanos de Europa, con sede en Estrasburgo, Francia.

Les recomiendo leer el Manual del Ministerio de Educación que se abre en varios portales. Yo lo abrí en dos y tiene el logo del MinEducación, de la Presidencia, Unfpa, Unicef y Pdun: www.slideshare.net
El otro portal es: www.yumpu.com

Yo quedé preocupada pensando en el presente y el futuro cercano de la educación de los niños y jóvenes y en cómo será la sociedad colombiana en poquísimos años. ¿Es esto libertad o libertinaje? El país será peor que Sodoma y Gomorra. Quizás hasta cambiemos de nombre y nos llamemos Sodombia o Colombiamorra. Así seremos de la “avanzada” a destiempo.



viernes, 5 de agosto de 2016

Desde el asfalto
Por qué votaré NO en el plebiscito

AnaMercedes Gómez-Martínez

Quiero la paz de Colombia, pero no la paz FarcSantos que se estaba negociando en La Habana. Ahora habrá un capítulo que será redactado en Colombia, bajo la misma orientación. Por tal motivo votaré NO en el plebiscito.

Quiero la paz en Colombia, pero no la paz de las Farc. No estoy inventando. Tanto alias Iván Márquez como alias Timochenko lo han dicho claramente: Que como políticos buscarán que Colombia sea parte del Socialismo del Siglo XXI, el de Cuba y Venezuela, con la combinación de todas las formas de lucha para llegar a la dictadura del proletariado. Por eso votaré NO en el plebiscito.

En Cuba, los Castro se tomaron el poder y dos años después se declararon comunistas. En Venezuela, Chávez arrancó como mansa oveja y luego dejó la piel y salió el lobo comunista. No hay para qué recordar todo lo que está pasando en la Venezuela de hoy y lo que ha pasado en Cuba con el Paredón, la falta de libertades, el no futuro si alguien no sigue lo que dicta el régimen. Me consta el miedo de los cubanos y cómo sólo nos dicen los fracasos de su “modelo” en voz baja y rogando que no los identifiquemos en lo que escribamos o digamos porque: “Hasta ahí llega mi carrera y el futuro de los míos”. Quiero la paz, pero no la paz de FarcSantos. Votaré NO en el plebiscito.

A propósito: ¿Por qué siguen saliendo cubanos y dando la vuelta por toda Suramérica buscando llegar a Estados Unidos? No lo harían si el comunismo de la isla fuera bueno. Lo hacen desesperadamente. Al ver y oír todo esto, me convenzo más y repito: Votaré NO al ilegítimo plebiscito.

Cubanos y venezolanos fueron engañados y después les saltó la liebre. En Colombia las Farc no nos han engañado y dicen por qué y para qué quieren el poder. ¿Ante tanta claridad de sus propósitos votaríamos SÍ al plebiscito? Creo que no. Gracias a la claridad de la guerrilla, que no de Santos, votaré NO en el plebiscito.

Alguien me decía que el pueblo colombiano no es bobo y que no va a votar en unas elecciones por el comunismo que ofrece la guerrilla. Estamos de acuerdo, el pueblo colombiano no es bobo ni tonto. Pero, ¿qué hará si le ponen un fusil en la sien o lo hacen con sus hijos? Por ellos y por todos los colombianos de buena voluntad, votaré NO en el plebiscito.

Escuché a un militar refiriéndose a las respuestas de Luis Carlos Villegas sobre los requerimientos que le hacían el Comandante del Ejército y el Comandante de las Fuerzas Militares para garantizar su misión Constitucional de Defensa. Que necesitan reparar los tanques de guerra, hacerles overhaul, (mantenimiento), a los aviones Tucano. Que necesitan revisar los misiles tierra aire, entre muchas otras cosas. Y la respuesta del Ministro fue No hay plata para nada de lo que Ustedes solicitan. Por esto votaré NO en el plebiscito.

No se nos olvide que JMSantos nos amenazó con la reactivación de las milicias urbanas, con la llegada de lo que él llama guerra a las ciudades, si nos negábamos al SÍ al plebiscito. Las milicias están en las ciudades. Lo único que sabemos es que no habrá más Fuerza Pública para cuidar a sus habitantes. Razón extra para votar NO en el plebiscito.

Hace poco anunciaron las autoridades, MinDefensa y el Presidente de ACORE el llamado a calificar servicios a 120 Tenientes Coroneles del Ejército. ¿Por qué ahora? Precisamente cuando más se necesitan…Triste y sospechoso. Otro motivo para votar NO en el plebiscito.

Oí que, con mucho orgullo, decían que iban a reforzar el batallón de soldados que van a prestar servicio en las Fuerzas Especiales de la ONU. Y ¿por qué no los dejan en Colombia para cuidar las zonas de concentración de las Farc, pensé, en vez de traer gendarmes cubanos? Por eso votaré NO en el plebiscito.

¿Se nos ha olvidado lo que hacen en Venezuela al lado de Maduro y Diosdado Cabello? Viendo su actuar, me reafirmo en que votaré NO en el plebiscito.

¿Acaso no nos damos cuenta de que en la vigilancia de las zonas de concentración quieren prescindir de los organismos en que tienen asiento Estados Unidos y Canadá, es decir la ONU y la OEA? Por esto votaré NO en el plebiscito.

Hoy, (viernes), escuché al gobernador de Antioquia, Luis Pérez, preocupado porque ni Santos ni sus negociadores lo han consultado, tampoco a los Alcaldes, sobre las zonas definidas para Antioquia, que, según el Gobernador, no pueden estar en sitios estratégicos como Hidroituango, el Nudo de Paramillo ni en reservas indígenas, ni en Turbo. Seguramente también está pasando lo mismo en otros departamentos. Una razón de más para votar NO en el plebiscito.

JMSantos dijo que para votar el plebiscito no es necesario que todo esté acordado. Entonces, ¿vamos a firmar una hoja en blanco? Ni riesgos. Otra razón para votar NO en el plebiscito.

Si el umbral lo bajaron al 13% del potencial electoral es porque temen perder. Bajarlo, no es jugar limpio. Por eso votaré NO en el plebiscito.

Detrás de la jornada electoral vendrá una cascada de impuestos para tapar el hueco fiscal. Ni el IVA a productos de la canasta familiar se salva. Este IVA golpea más a los más pobres. Otra razón para votar NO en el plebiscito. 


¿Y cómo así que todo lo acordado y por acordar entrará al bloque de Constitucionalidad con el apoyo de un Congreso mayoritariamente enmermelado? Votar NO en el plebiscito es un deber, creo.

Como si esto fuera poco, lo acordado será depositado en Ginebra, no importa que la mayoría de los textos, o quizá todos, nada tengan que ver con los Protocolos Adicionales a los Acuerdos de Ginebra que se refieren solamente a delitos de lesa humanidad y violatorios del Derecho Internacional Humanitario, DIH. Es decir, tendrán rango supraconstitucional, serán tratados internacionales. Ya esto es demasiado. Por eso votaré NO en el Plebiscito que se nos vino encima.

Hay muchos otros temas que son estudiados magistralmente por juristas. Hay que analizarlos para estar requeteconvencidos de que hay que votar NO en el ilegítimo plebiscito.

Quiero la paz, pero no la paz de FarcSantos. En Colombia hay mucho por cambiar. Hay que acabar con la inequidad y la corrupción. Hay que descentralizar muchas tareas. Hay que revisar los sistemas educativos y de salud. Hagámoslo. Para lograrlo se necesita buena voluntad y acción. No dejemos que esa bandera la ondeen los guerrilleros, los terroristas y los narcotraficantes.  
                                                                                                                             

miércoles, 13 de julio de 2016

Del sueño a la pesadilla

AnaMercedes Gómez-Martínez


Escucho a tantas personas convencidas y seriamente comprometidas con el proceso de negociación con las Farc y con el Eln y me lleno de esperanza y de ganas de trabajar para que de verdad y, entre todos, construyamos la auténtica paz.

Y creo que en esta construcción, obviamente, deben estar los miembros de estos grupos que se alzaron en armas contra un Estado democrático, sin negar que nuestra democracia es frágil y que, con acuerdos o sin acuerdos, tenemos que ayudar a fortalecerla para que en Colombia haya igualdad de oportunidades para todos, en todos los rincones del país.

Esto significa que haya descentralización de Bogotá hacia el resto de Colombia, y de cada capital departamental hacia sus distintas regiones.

En Antioquia hay que crear auténticos polos de desarrollo en, por lo menos, ocho zonas: Urabá, Occidente, Suroeste, Oriente cercano, Oriente lejano, Nordeste, Norte, Sur. Con vivienda, alimento, educación y trabajo dignos y de calidad. Con fábricas y vías excelentes para sacar los productos, también de calidad, y ser competitivos en un mundo globalizado.

Pero leo lo que ya está acordado en La Habana y me surgen muchas preguntas.

Menciono algunas: ¿Y qué va a pasar con las milicias urbanas? JMSantos reconoció que las había, que estaban armadas y así permanecerían, y nos amenazó con ellas si votamos NO en el plebiscito. Dijo, palabra más, palabra menos, que lo que él llama guerra se trasladaría a las ciudades.

O sea, que lo acordado está cojo y ¡bien cojo!

Otro interrogante: ¿Qué va a pasar con el mar de coca que es Colombia? Hoy hay más que en 2001. No lo dicen inexpertos sino expertos de la ONU y de Estados Unidos. Pero algo más grave: hay montones de laboratorios en los que se procesa cocaína para exportar y para el consumo interno.

Muy triste decirlo, pero nuestro país ya es consumidor significativo de droga, por aquello del libre desarrollo de la personalidad. Y como negocio es negocio, hay quienes les dan dulces untados de alucinógenos a los niños, quienes inocentemente se van volviendo drogadictos.

Creo que hay que perdonar y reconocer que somos un país inequitativo donde unos pocos tienen de sobra, y mucho; y otros carecen de casi todo o de todo.

Entonces que quienes hemos tenido oportunidad de estudiar y tener un trabajo digno o somos multimillonarios hemos fallado por acción u omisión.

Entonces nos toca renunciar a privilegios, ceder, ser más solidarios y aportar para construir el sueño de la igualdad de oportunidades para todos.

Estoy soñando esto y oigo que guerrilleros pedagogos dicen que Colombia será un país comunista, que seguirá el modelo castro-chavista y que acá se impondrá la dictadura del proletariado.

Despierto como de una pesadilla, caigo en la realidad y pienso: Esa no es la paz que queremos la mayoría de los colombianos. No queremos que nos nivelemos por lo bajo: todos pobres, menos la nomenklatura, es decir los jefes, que sí tendrían barrios exclusivos, carros de lujo, banquetes y comilonas, como vi en Cuba, con mis propios ojos, cuando tenían el apoyo de la URSS.

Lo peor es que esas condiciones siguieron después de la caída del Muro de Berlín y del colapso de la URSS. Los jefes con de todo, y el pueblo comiendo fríjoles con arroz. Un tomate y una lechuga son lujos en una casa cubana del ciudadano de a pie.

Y empezó la economía del rebusque: venta de los muebles, de los libros, de los adornos que dejaron quienes salieron con una mano adelante y otra atrás a empezar de cero, especialmente en Estados Unidos, cuando Castro se destapó y dijo que Cuba sería, como lo es ahora, comunista.

Y, sin el apoyo soviético, volvieron las enfermedades que producen la falta de los productos básicos de higiene y de los botiquines familiares.

¡Qué ironía! Cuba volvió a ser el casino y el prostíbulo del mundo, como en la era del dictador Fulgencio Batista.

Ese privilegio de lujos es compartido por los negociadores en La Habana. Basta con ver las fotos.

Siempre lo he dicho: Lo que fue bueno para el mundo, Gorvachov, la perestroika y la glasnost, el sindicato Solidaridad en la Polonia de San Juan Pablo II, fue muy malo para Colombia. Porque, sin el dinero soviético, las guerrillas colombianas empezaron a financiarse con la cadena de la coca y el secuestro extorsivo, sumado al político.

Supe que alias Iván Márquez lloró al escuchar lo que le decían las víctimas sobre los horrores que padecieron ellos o los suyos. Que se comprometió a no hacer terrorismo. Y que las víctimas que fueron a La Habana perdonaron y Márquez y sus compañeros de las Farc les pidieron que los perdonaran. Toda una lección.

Pero luego oigo que francotiradores con brazalete guerrillero matan y rematan a policías y soldados a mansalva y me pregunto: ¿Dónde está la voluntad de nunca más?

Que los guerrilleros se van a concentrar en no se sabe cuántas zonas del país y que tendrán supervisión extranjera. ¿Cuánto tiempo y qué calidad de supervisión? No lo sabemos a ciencia cierta.

Pero ya se sabe que muchas de estas zonas, por no decir todas, están en sitios estratégicos donde se cultiva droga o hay laboratorios, donde hay minería ilegal, o en zonas de frontera con países que reciben a guerrilleros y son corredores para sacar la cocaína para el mundo entero.

El Nudo de Paramillo es el corredor directo hacia el río Atrato, Chocó, el Golfo de Urabá. Por lo tanto, para el Océano Pacífico y el Caribe.

Ituango es la zona del mayor proyecto hidroeléctrico de Colombia y comunica con el Bajo Cauca, el Nordeste y Urabá.

Briceño, que será territorio piloto para la concentración de las Farc, limita con Ituango, Toledo, Valdivia y Yarumal.

Conejo es paso directo al Caribe norteño de Colombia y al Golfo de Maracaibo, antes de Coquivacoa, en Venezuela.

Cumariba, que abarca a Vichada y Guainía, es salida directa al Río Orinoco y Venezuela. ¿No será este el nuevo nombre de la República Independiente de Caquetania, soñada de tiempo atrás por las Farc?

Y ni mencionar a Tibú, El Tarra, (límites con Venezuela), y Nariño y Putumayo, (límites con Perú y Ecuador y fácil salida al puerto de Tumaco.

Para qué hablar más de los poderes para JMSantos y las guerrillas, de sus acuerdos como parte de la Constitución, y con rango supraconstitucional y el Congreso como simple notario.

Me pregunto: ¿Cuál es la tarea de los que queremos una paz sin impunidad total, con entrega de armas y una cárcel corta, pero cárcel, para quienes hayan cometido delitos de lesa humanidad? ¿Cómo debemos unirnos y quiénes serán nuestros líderes?

Sueño con que podamos construir una paz que se acoja al Estado Social de Derecho, en el que haya independencia, libertad responsable, una justicia justa, y pesos y contrapesos.

Sueño con una comunidad organizada, en la que la familia tradicional sea el núcleo básico de la sociedad donde papá y mamá moldeen la personalidad de sus hijos y les enseñen los valores humanos y los principios éticos.

Despierto y creo ver que el proceso va por otro lado y que la paz que se está construyendo no es la que queremos la gran mayoría de los colombianos.

Para acabar de ajustar, escucho que hay frentes de las Farc que no quieren dejar de hacer lo que han hecho por décadas y se declaran en rebeldía frente a lo que les indican desde La Habana.

Por otro lado oigo que expertos dicen que el proceso con el Eln será más difícil, pues ellos siguen haciendo actos terroristas y secuestrando gente.

También, que el paro camionero es cada vez más fuerte. Con sus consecuencias en la escasez y el alza de los alimentos de la canasta básica. En esas estamos al momento de escribir esta reflexión.

Por todo eso votaré NO al plebiscito, si hay umbral, aunque haya sido reducido al 13% del potencial de votantes.


Por todo esto, paso, en minutos, de la esperanza a la desesperanza. Del sueño a la pesadilla.

viernes, 1 de julio de 2016

¿Qué hacer frente al terrorismo y fanatismo globalizados?

AnaMercedes Gómez-Martínez

El martes 28 de junio fue un día de tristes y duras noticias.

Ya sabemos que ISIS, el autodenominado Estado Islámico y Al Qaeda están asesinando cristianos por cuenta de un fanatismo en el que se unen el poder político y el religioso para justificar sus matanzas.

Unir política y religión es muy grave y ha dejado amargas experiencias en la historia de la humanidad.

Baste recordar con dolor los ataques en París, en el aeropuerto de Bruselas, en Orlando y, si nos vamos más atrás en la línea del tiempo, en Madrid, en Londres, en Nueva York y Washington el 11 de septiembre de 2001, y en Münich, a los atletas israelíes que participaban en los Juegos Olímpicos de 1972. ¡Éstos sólo pararon un día!

Pero hay muchos más ataques y genocidios. No puedo olvidar lo que sentí en Ruanda cuando el genocidio de 1994, atizado por medios de comunicación que pasaban este tipo de mensajes: “Mate a un tutsi y haga un bien a la Patria”. Y produjeron una locura colectiva entre hutus y tutsis, quienes hasta ese momento compartían escuelas, puestos de trabajo, vecindarios y eran amigos.

Ante este genocidio, el mundo reaccionó tarde, incluida la ONU. Todavía hoy, no sabemos cuántos muertos hubo. Pero se calculan entre 500 mil y un millón.

¿Cómo es que ha corrido tanta sangre, desde hace tanto tiempo y ha habido tanta indiferencia e insolidaridad?

Pero el martes tres noticias me dejaron perpleja.

Primero recibí un video de una amiga de origen catalán en el que mostraban el bello Monasterio de las montañas de Montserrat, cerca de Barcelona, en el que se anuncia una “Ley de Actividades Religiosas” que dejaría en manos de los alcaldes de Cataluña el permitir o no que se celebren actos religiosos en las iglesias, centros de culto y, más aún, en las calles.

No tener el permiso de un alcalde, su licencia, que puede darla o no, puede ser un delito si se hacen procesiones, se reúne gente en algún parque para orar, cantar o hacer romerías.

El Ayuntamiento, dice el proyecto de ley, tendrá que tener en cuenta el criterio de “proporcionalidad con la población del término municipal”.

Según el video, esto significa “que no se darán licencias o que se quitarán licencias en municipios que no tengan un segmento significativo de fieles, con respecto a la población de ese municipio, que justifique el desempeño de dicha actividad”.

“Por este criterio, muchísimas parroquias pueden ser cerradas en cuanto se publique la ley en el Boletín de la Generalidad”. Esto pasaría, de ser aprobada.

“¿Qué significa todo esto? Que en Cataluña la persecución abierta contra el cristianismo y los cristianos está a punto de empezar otra vez.”

También los alcaldes pueden cerrar iglesias o no dar permiso para que se construyan otras nuevas.

Por qué, reflexioné. ¿Acaso Cataluña no tiene libertad de cultos y las personas deberían poder tener la libertad de asistir a ceremonias religiosas, siempre y cuando lo hagan en paz y sin afectar el orden público y la tranquilidad ciudadana?

Pero hubo otra noticia que circuló por las redes sociales. No parece totalmente cierta, pues Monseñor Parra ya no es el Obispo de Mocoa. Lo es Monseñor Luis Albeiro Maldonado y de su despacho contestaron que sí hubo en el pasado recomendaciones de las Farc para no hacer actos fuera de las iglesias, pero que no ha habido nada nuevo. Esperamos que así continúe y en el llamado posconflicto no pase lo que pasó y sigue pasando en Cuba.

Sobre lo que suceda en el llamado posconflicto hay muchas inquietudes, que se acrecientan al escuchar al Procurador General, Alejandro Ordóñez Maldonado, en charla dada el jueves 30 en la Universidad Pontificia Bolivariana.

La esquiva paz depende, principalmente, de la actitud de los grupos narco guerrilleros frente a un país que ha sido generoso en demasía con ellos. Hasta el punto de que los negociadores en La Habana les han prometido que lo acordado y por acordar será parte de la Constitución y que tendrá carácter de acuerdo supraconstitucional.

Dios quiera que ellos quieran cumplir en cuanto a la entrega de las armas y de toda la información de la cadena de narcóticos.

También, en cuanto a que no volverán a delinquir, a traficar con droga, a secuestrar, a reclutar menores y que habrá desminado, reparación a las víctimas y libertades dentro del Estado de Derecho que es Colombia.

Pero no dicen nada de las milicias urbanas que se calculan, según el Procurador General, en 7.755 personas. ¿Tendrán armas? Muy seguramente, sí. Recordemos las palabras de JMSantos en el Foro Económico Mundial, celebrado recientemente en esta golpeada ciudad de Medellín.

Pero volvamos al martes: Preocupada, encendí el televisor, y vi lo que acababa de pasar en el aeropuerto Atatürk, en Estambul.

Otra vez uno de estos grupos fundamentalistas acababa de producir una masacre en el Terminal Internacional, a una hora en que salen muchos vuelos, porque es un centro de conexiones, o hub, muy importante, porque Turquía es el país que históricamente ha sido y sigue siendo el punto geoestratégico de unión entre Oriente y Occidente. Este atentado se suma a varios otros que ha habido en suelo turco.

Definitivamente, como decía esta mañana en “La hora de la verdad” un experto: el terrorismo está globalizado, hay conexiones entre los distintos grupos y no hay rincón libre de esta terrible amenaza.

¿Cómo puede pasar todo esto en nuestro pequeño mundo que es el planeta Tierra? ¿En qué hemos fallado? ¿Cuál es la solución?

¿Quién o qué podrá salvarnos del terrorismo y el fanatismo internacionales? Fueron preguntas que se agolparon en mi cabeza sin encontrar respuesta.

Después de mucho pensar creo que puede haber una solución, si nos unimos todos los que no aceptamos ningún fanatismo, sea de izquierda o de derecha y, aprovechando la facilidad de las comunicaciones actuales, empezamos un movimiento que busque el entendimiento entre las personas y los pueblos, el respeto por las ideas distintas y rechace todas las formas de violencia, vengan de donde vinieren.

Un movimiento que sume las ideas de grandes seres que han vivido o viven en este pequeño punto de un inmenso universo: Jesús de Nazaret, Mahatma Gandhi, Buda, El Dalai Lama y los monjes tibetanos, Abraham Lincoln, Benjamín Franklin, Martin Luther King, Santa Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, el Obispo Desmond Tutu, el Papa Juan XXIII, San Juan Pablo II y nuestra Santa, Laura Montoya.

Junto a ellos hay tantos seres humanos anónimos que están dejando o han dejado una huella indeleble en el entorno en el que viven o vivieron por tener o haber tenido unas vidas ejemplares.

Todos ellos suman muchas cualidades. Resalto:  el amor incondicional, la armonía dentro de sí mismos y con las criaturas que les han rodeado o les rodean, el respeto por el otro, su solidaridad con las pequeñas y grandes causas que busquen el bien común y la entrega total, con vocación de servicio.

Creo que sólo un movimiento universal, en el que no haya fronteras de ningún tipo, podrá salvar y ser luz para este pequeño punto, el planeta Tierra, parte infinitesimal de un Universo infinito que ni el más potente telescopio logra abarcar.